La plaza frente al nuevo Palacio de Justicia de Sama llevará el nombre de Manuel Álvarez Díaz, militar, escalador y exmiembro de la OJE

El pasado sábado se celebró en Sama de Langreo el acto oficial de nombramiento de la plaza situada frente al nuevo Palacio de Justicia con el nombre de Manuel Álvarez Díaz, teniente del Ejército, escalador y miembro activo de la Organización Juvenil Española durante los años 70,80 y 90.

Manuel Álvarez fue instructor de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca y perdió la vida en julio de 1996 en la cordillera del Karakorum (Pakistán), mientras participaba en una expedición de alta montaña. Su trayectoria, marcada por la entrega, la disciplina y la pasión por la naturaleza y la juventud, ha sido reconocida de forma pública con este homenaje.

El acto estuvo presidido por el alcalde de Langreo, D. Roberto García Rodríguez, acompañado por la madre del homenajeado, Dña. Santa Díaz García; su viuda, Dña. Carmen Rosique Hernández, y diversas autoridades civiles y militares. También asistieron la viceconsejera de Justicia del Principado, Encarnación Vicente Suárez; el coronel del Regimiento Príncipe nº3, Jesús Manuel Martínez Victoria; el delegado de Defensa del Gobierno, Jesús Moreno del Valle; el coronel jefe de la Escuela Militar de Montaña de Jaca, Carlos Núñez-Romero Andreu, y la presidenta de la Federación Asturiana de Montañismo, Tensi Carmona Miyares.

La Organización Juvenil Española estuvo presente en el acto con la participación de su presidente nacional, D. Roberto Cuadrado del Hierro; la presidenta regional en Asturias, Dña. Mercedes López, y una representación del Hogar de Colloto, en recuerdo del fuerte vínculo que unió a Manuel con la organización durante toda su juventud.

En el marco del homenaje, se hizo entrega, a título póstumo, de la distinción “A Ibérica al Deporte”, en reconocimiento a su compromiso con la transmisión de los valores del montañismo y la educación no formal, que sigue inspirando a nuevas generaciones de jóvenes.

Con este acto, Langreo honró la memoria de uno de sus hijos más ejemplares, cuyo legado de esfuerzo, superación y servicio a los demás permanece vivo casi treinta años después de su fallecimiento.