La Almogavería

La Almogavería

La Almogavería es, tal vez, una de las actividades más especiales de la OJE. Su mística, su funcionamiento y sobre todo, sus vivencias, hacen de ella una actividad única. Largas jornadas de travesía envueltas en una mística que sólo aquellos que ya la han vivido conocen. Esto hace que siga siendo un misterio para todas las personas que aún no han participado. 

Pero, ¿qué es ser almogávar? el Fuero de los almogávares (libro que recoge dicha mística, organización y normas), dice en su punto segundo que: “Ser almogávar es, sobre todas las cosas, llevar al límite el compromiso de la Promesa y el Estilo de la OJE, y hacer del lema “Vale Quien Sirve” norma de vida. No es, por tanto, un privilegio egoístamente explotado, sino muy al contrario, un servicio heroico y humildemente cumplido y la llamada a una exigencia superior a todas”

Desde el año 1979, la actividad tiene un formato que, aun con alguna modificación, ha tratado de mantener la esencia de los orígenes, tanto en la forma de hacer como en los valores que se transmiten a los afiliados y afiliadas. Es lo que llamamos y reconocemos como las siete virtudes almogávares, y son: 

  • El compromiso, para no olvidar nunca nuestros altos ideales; 
  • El vigor, para tener la fuerza necesaria para afrontar todo sacrificio;
  • El tesón, para no ceder nunca ante la dificultad; 
  • La alegría, para llevar la luz allí donde haya oscuridad;
  •  La justicia, para estar siempre del lado de los débiles y de las causas justas; 
  •  La generosidad, para no conocer límites en la entrega a los demás; 
  •  La humildad, para que el servicio tenga su verdadero valor.

 

La tradición es importante para los almogávares. Nos mantiene hermanados con todos los que han participado en esta actividad a lo largo del tiempo. Los almogávares del Hoy, recuerdan a los del Ayer, manteniendo vivas las tradiciones propias de la actividad, recogiendo su herencia.  Y los almogávares de Ayer, miran con ilusión y orgullo a las nuevas generaciones con el convencimiento que “la esencia” está asegurada. Esta unión con el pasado y con el futuro nos enorgullece. Nos hace sentirnos parte de una Hermandad y reconocernos (especialmente junto a un fuego y con un cuerno bebo en la mano) .

La actividad es exigente, tanto desde el punto de vista físico como el mental. Las largas jornadas de marchas (correrías) se combinan con un alto nivel de disciplina y entrega pero a pesar de esto, las situaciones vitales y de camaradería que se viven durante esas jornadas, compensan sobradamente el esfuerzo. En la dificultad, en el frío, en el cansancio, en el hambre, en el sueño … encuentras a tu mejor yo y a otro almogávar a tu lado.

Sin duda, es una vivencia extraordinaria e irrepetible para todos aquellos que han estado y forman parte de la Orden Almogávar. Sólo cuando terminas una almogavería se descubre de verdad por qué es una experiencia que no te pueden contar, tienes que vivirla y seguramente repetirás. 

¡Desperta Ferro!

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